DIARIO DE JEREZ – Días 22 y 23 como becaria

reloj de arena 2Ayer por la mañana mientras iba a toda leche desde el Chapín a mi casa para recoger a mi padre y llevarlo al médico e intentar meter el coche en el garaje cuando me encontré que la puerta estaba escacharrada y tenía que buscar aparcamiento nada más y nada menos que en el centro para llegar a tiempo a la rueda de prensa del Centro Andaluz del Flamenco (pausa para respirar),  se me ocurrió una idea: ¿y si paso de todo, me voy a la playa, cojo un poquito de arena, la meto entre dos tubitos y me construyo mi propio reloj de arena? Con un reloj así no tendría estos problemas. Bastaría que yo lo pusiera de un lado o del otro para estirar o acortar las horas; sería suficiente ponerlo en horizontal para parar el tiempo (algo que especialmente a principios de septiembre me encantaría hacer…) e incluso un reloj que bastara con tirarlo al suelo con todas tus fuerzas para acabar con el tiempo por un tiempo, qué pradojico todo.

Pero como esto sólo estaba ocurriendo en mi imaginación (sí, a veces me sorprendo hasta a mí misma…), me limité a mirar la hora en el móvil, pensar “no llego ni de coña”, dejar a mi padre en el semáforo más cercano de la clínica, aparcar mal el coche a expensas de que me multaran y llegar sofocada y casi corriendo a la rueda de prensa. Cuando una vez finalizada ésta llegué a la redacción, casi me compro un sombrero sólo para quitármelo, pues por la tarde obtuve mi recompensa: “tu noticia va en la portadilla de Cultura, abriendo sección”, me dijo Arantxa Cala, redactora de Cultura. Ahora tocaba dar el callo. Y así lo hice, pues cuando me corrigió la noticia Carlos Piedras (jefe de Local), sólo tuve un fallo. ¡UNO! Creo que el mesecito de prácticas ya se va notando…

Esta mañana, en cambio, creo que algún que otro reloj digital me ha hecho budú, pues el vicepresidente de la Asociación de Vecinos de La Constancia, Miguel Payán, con el que había quedado para el reportaje que estoy haciendo sobre la rehabilitación que no llega a los pisos de la barriada, ha llegado media hora (al sol) tarde. Fotógrafo y yo con cara de ¿hola?. Una vez que ya llegó, creo que puedo catalogar a este reportaje como el de mayor riesgo que he hecho hasta ahora. La barriada en sí está que se cae, pero es que peor aún están los pisos por dentro. Nos hemos ido metiendo en varios pisos de vecinos y la mayoría están apuntalados en varios puntos de la casa y muchos con grietas y techos que soltaban piedrecitas. Pero no quiero adelantar más porque posiblemente se publique este fin de semana.

La tarde en la redacción ha sido de lo más singular. A ratos la risa no me dejaba concentrarme pero es que no era para menos. Lo primero ha sido una llamada de una señora que quería que publicáramos algo en relación a su hija, que denunciaba que no podía estudiar en ninguna biblioteca porque todas estaban cerradas por las tardes. Yo creo que es que la gente se ha enterado de que los periódicos en agosto están mas tiesos que los de Siempre Así y quieren colaborar. Gracias por su generosidad pero no. Dígale a su hija que en el Zara a las 16.00 se está muy fresquito, no hay mucha gente y la música es calmada. La mejor biblioteca de verano. Pero cuando ya creíamos que el cupo de llamadas curiosas estaba hecho, llega un hombre que se ineventa que alguien lo ha llamado esta mañana porque él tiene una calabaza gigante. Evidentemente una descojonada redactora ha preguntado en alto: “¿alguien ha llamado a un hombre para entrevistarlo porque tiene una calabaza gigante?” con lo que todos nos hemos desc-alabazado y hemos ido diciendo que no. Pero como había que atenderlo (pues a veces si son cosas curiosas y no sabíamos en profundidad de qué iba el tema), nos lo hemos sorteado entre las becarias. “La que saque el papelito rojo, lo escucha”. A mi no me ha hecho falta ni coger papelito pues Ana lo sacó en el tercer turno. (Y a todo esto el calabacero en el teléfono). Cuando Ana, la suertuda (como la llamamos a partir de ahora), acabó de hablar todos estábamos deseado que nos contara la historia. Que no es otra que hace unas semanas en otro periódico local sacaron a un hombre qe tenía una calabaza de 60 kilos y el quería enseñarnos la suya porque ésta pesa 80 kilos. Desde luego, los hombres siempre compitiendo por lo mismo…

Pero y yo me pregunto… ¿no es mucha casualidad que esa niña no tenga donde estudiar y que este hombre ofrezca calabazas? En fin, yo prefiero seguir dándole vueltas a mi idea del reloj de arena que, al lado de esto, no es tan subrealista.

MI NOTICIA AQUÍ: http://www.diariodejerez.es/article/ocio/485378/septimo/arte/y/cante/jondo/se/unen/flamencine/verano.html

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3 respuestas a DIARIO DE JEREZ – Días 22 y 23 como becaria

  1. Manuel dijo:

    Me gusta un montón tu línea periodística.

    Que no decaigas

  2. José Carlos dijo:

    Me uno al criterio del comentario anterior… Saludos.

  3. ozzel dijo:

    Mas… mas… queremos mas….

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