DIARIO DE JEREZ – Día 11 como becaria

Creo que hasta ahora nunca os había hablado del puesto que ocupo en la redacción.

Sí, todos sabemos que soy becaria. Pero yo me refiero al puesto físico. A ese lugar donde llego, dejo el bolso, me pongo las gafas, enciendo el ordenador y me dedico a hacer lo que mejor se me da: ser periodista.

Aún no tengo el placer de conocer a la persona que se ha ido de vacaciones y que ha estado sentada en la silla que ahora ocupo, pero por lo que ha dejado allí yo diría que se trata de un hombre, con una gran pasión por la Semana Santa y ordenado. Pero hasta que vuelva, creo que estoy sentada en un sitio privilegiado, pues está cerca de taller (para mis dudas sobre maquetación), cerca de la impresora (una gran aliada) y tengo casi total visibiidad de la sala, para ver todo lo que he visto hoy:

Cuando he llegado a primera hora de la mañana (que en un periódico, para mi satisfacción, es sobre las 11.00-12.00) ha sido gracioso ver que habíamos más becarias que redactores, que han empezado a llegar más tarde. Mientras se encienden los ordenadores y nos vamos acomodando en la silla es muy común leer varios periódicos del día que están allí a disposición de todos. Por la mañana el ritmo es frenético: que si entrevistas a gente en la redacción, que si visitas a organismos donde hay previsto algún acto, que si ruedas de prensa en el ayuntamiento, que si encuestas a la gente en la calle… es raro encontrar a periodistas en sus sillas a las 12.00. Y todo para que cuando volvamos a las 17.00 ya no haya que salir más y nos dediquemos a confeccionar las noticias con la información obtenida. (De ahí que no haya horario fijo de salida…)

Precisamente esta tarde, ha habido de todo. Desde el director que no le ha gustado el enfoque que un redactor ha dado a una noticia, hasta el redactor jefe que ha pasado de corregirme el reportae sobre El Salvador, pasando por el presidente de una asociación que ha intentado que le metamos ‘publicidad gratuita’ de una campaña regalándole a otra becaria una camiseta y llegando a las 32 veces (contadas por mí) que hemos alzado la voz para decir un nombre: Alberto. (Acompañado siempre de una petición). Alberto es el chico de taller y que, ahora también, está haciendo labores de maquetación. Los días que falta él, se nota. Ya no sólo en el sentido laboral sino también en el anímico. Es un bromista nato, fan de Los Delinquentes, se mete con todos de manera cariñosa y para él no existe el ‘luego’, cualquier cosa que le pidas te la hace ahora. Y os hablo de él porque ha sido paradójico ver cómo ya ha empezado su particular cuenta atrás para pillarse las vacaciones mientras los demás cuentan los días para que no se vaya. Que Dios nos coja confesados…

Un poco más a la izquierda de Alberto están la pareja del periódico digital que sólo trabajan por la mañana, ya que la página hay que actualizarla bien temprano. En las mesas de enfrente hay un periodista al que le encargan todos los temas relacionados con las bodegas y, a su espalda, está Manuel Moure, un periodista silencioso (por raro que parezca) al que le encanta comer pipas mientras teclea. En la mesa paralela se encuentran María, que ya va por su tercer año de becariaje y que es la que más me ha enseñado sobre cuestiones prácticas, y Ana. En frente de éstas se encuentra la sección de Cultura y Ocio compuesta por Arantxa y Pilar y con las que tengo más contacto por las veces que hago la agenda. Justamente enfrente mía están Paco y la embarazadísima Noemí y más al fondo se encuentra la mesa de los planillos (visión por páginas del periódico y sus contenidos), pues es donde están el redactor jefe, el subdirector y los jefes de sección. Fotogrfía y Deportes están en otra zona a parte.

Cuando de vez en cuando los miro sin que lo sepan, me pregunto si ellos también alguna vez se preguntaron por el futuro y pensaron llegar hasta donde han llegado. A menudo pienso en que el año que viene por estas fechas, y con la carrera acabada, mi futuro se habrá hecho presente y, para entonces, saldré al acojonante mundo laboral. En él me encontraré  con muchos tipos de periodistas, sólo espero estar a la altura e las circustancias y no acabar nunca en el ‘Infierno de la prensa’.

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